2016: un año muy corto | Pedro Cervera

2016: un año muy corto

@PCerveraRuiz

¿Por qué es un año corto?

El mapa político que ha dejado el último proceso electoral hará escasamente productivo el año. Tomando “Debate o demagogia” como modelo y submodelo inicial o “consenso y pactos” como submodelo posible , de ambos deriva una actividad normativa en zigzag y poco productiva. Un sistema bicameral divido políticamente y un conjunto de voces enfocadas al patio de su jardín (territorial, colectivos, galerías-coro…) hará que se pierda sí o sí el rumbo y se inmovilice la maquinaria administrativa. Salvo en lo tocante a gasto, claro.

Los mercados aprovecharán la coyuntura y actuarán contra España de diversos modos: los compradores de activos físicos y empresariales obtendrán beneficios aplicando probabilidades a los retornos previstos que derivarán en precios con  “haircuts” adicionales de 30%.

La rentabilidad de la deuda pública experimentará cambios. Se exigirán tasas más altas – hoy están demasiado bajas por razones de entorno y ausencia de alternativa de inversión- por parte de los compradores que además disfrutarán de un equipo de finanzas públicas muy cercenado en recursos-talento y limitado por  circunstancia exógenas (en fin, que se van o irán los mejores). Aún si nos pusiésemos en pie, el mercado aplicará prima de riesgo alta por inestabilidad o por bajo perfil de líderes públicos.

Los mayores gastos financieros limitarán otros más necesarios y ello derivará en presión en bucle: el motivo de esta reasignación de recursos errónea (esto es : un probable gobierno coral desnortado)  se erigirá en interlocutor de la injusticia que ello implica en el reparto de la tarte de recursos públicos.

Podría contemplarse un escenario de nuevas elecciones. No creo que ellas pues al menos 2 fuerzas políticas quedarían dañadas. En el juego de las sillas tienen más probabilidad hoy. Pero si me equivoco y las hay sería el año-día de la marmota: tres meses de pre/campaña/digestión jaleados por un nutrido conjunto de tertulianos , ignorantes, columnistas sin demasiado “cuajo político” nos llevarían al verano con resultados cero. Y el verno, ya se sabe, calor, etc y pausa. Nos iríamos a despertar en septiembre.

Mientras en el mundo, estimo que el cambio de política y rumbo de EEUU afectará a mercados de manera muy directa. Que los tipos suban no es bueno ni malo, depende de donde te pille. En concreto nuestro euro se abarata en términos relativos. Las empresas se verá teóricamente beneficiadas y ello es un alivio para las que reparten su exportación en zona euro-dólar. El mercado nacional estimo que se contraerá al menos en inversión y en transacciones relevantes. El consumo interior no creo que encuentre en este ambiente político fallido motivos para alegría.

De todas formas sucederán más cosas : avanzamos un shock de mercado en bolsas por desinversiones masivas, quizás derivadas de cuestiones geopolíticas (terrorismo), o de la muerte de un par de unicornios ( ya hay señales claras: comprueben quién está por debajo de precio OPV o quién no cumple perspectivas de negocio). Desde mi punto de vista la burbuja está muy identificada pero habrá efecto sorpresa y catarata de reacciones.

Más que corto, es un año poco productivo. Tienen razón: Se hará largo… pero en 2017 miraremos atrás y veremos que hemos dado -como en la canción- pasistos “palante” y “patrás”. Debería haber dicho que el año es un conjunto de períodos mensuales que en lugar de situarse en secuencia se sitúan en circunferencia. Pero el titular hubiese sido un año redondo y desde luego que no lo será.

 

 

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