Dimensionarse para los picos de actividad es mala idea | Pedro Cervera

Dimensionarse para los picos de actividad es mala idea

@PCerveraRuiz

Imagino que el titular es obvio para muchos, aunque aplicarlo a veces es difícil. La captación de recursos valiosos suele ser una necesidad vivida con intensidad cuando se dan las circunstancias adecuadas. Sacar adelante un producto, vender a un ritmo más allá del normal, responder a un cliente a un cambio de ritmo suele inyectar cierta energía y oxitocina en la organización y sobre esa corriente se contrata, renueva, fija personal o se invierte en medios.

Esta misma tendencia de produce en la administración pública. Las autonomías  en su captación progresiva de competencias, las locales experimentando una delegación sin precedentes por el principio de subsiedariedad, y la administración central generando nuevos servicios y nuevas formas de administrarlos.

Podemos imaginar que la gestión sanitaria es más sofisticada hoy que hace 10 años, que la gestión ferroviaria es más dinámica y exigente que hace 30, y que las relaciones internacionales exigen mucho más que hace 40 años. Ello ha derivado en más medios humanos y materiales en la administración. Sobre todo humanos.

La administración electrónica no ha acabado de llegar y cuando lo ha hecho ha requerido de miles de funcionarios actuando como soporte a ella y , como no eran suficientes ni su preparación era la adecuada, miles de soportes externos estructurados en empresas públicas, filiales y consultoras especializadas. Lo importante es dar el nivel adecuado de servicio al ciudadano. Es el cliente, es quien paga todo….

Pero también es importante velar por el uso de este dinero, por la eficiencia del uso de sus recursos. La administración nace, vive y se mantiene para y por el ciudadano. Yo diría más bien que ‘por’ el contribuyente y ‘para’ todos (también los no contribuyentes, aunque de esto podríamos hablar largamente).

LLegados a este punto el ciudadano podría preguntar a la administración si no se ha “dimensionado” demasiado holgadamente:

Algunos ejemplos

más de tres millones de funcionarios (la cifra es bastante mayor si tenemos en cuenta empleados de empresas públicas y otros nichos que son omitidos en estas estadísticas). Se preguntará , ¿necesitamos este volumen en la era de la tecnología?

Más del 25% de los trabajadores de Extremadura son funcionarios, más de 81 empleados públicos por cada mil habitantes! Se preguntará , ¿responde esto a una necesidad administrativa?

Por alejarnos de estigmatizar al sur (creo que en este caso resulta algo justo), en Cantabria la cifra es de 55,4 por cada mil habitantes. Para los que piensen que administrar una Comunidad Autónoma es complicado les invito también pensar en el territorio administrado y en la población: piense que Cantabria tiene sólo 588.000 habitantes. Es más pequeña en habitantes que, por ejemplo, la ciudad de Zaragoza. Su extensión es poco más de la tercera parte de la provincia de León….Se preguntará …¿de verdad necesita la misma estructura administrativa que otras CCAA?

Las tres preguntas anteriores tienen una sóla respuesta correcta y es la que daría el ciudadano que paga impuestos. No se le pregunta salvo excepciones.

Asumamos que esto no tiene remedio. Paramos el contador y paramos el reclutamiento público. Y miramos hacia adelante. La mejora de la tecnología, la robotización….afectará a la Administración? Sí. ¿Cómo?

Los recursos humanos de la misma se han dimensionado para los picos de necesidades. Imagine que un funcionario tiene una antigüedad de 25 años en su empleo. Recordarán como eran las cosas hace 25 años. Intuyo que se ha simplificado todo mucho, que se ha agilizado. Podríamos estimar que su utilidad se ha reducido.

¿Qué podríamos hacer con esta dimensión de recursos a corto plazo? Nada. La maquinaria administrativa se adaptará, si lo hace, muy lentamente.

La única estrategia central es evitar  seguir dimensionándose de manera creciente, detener el ritmo. Así, quizás, dentro de un par de décadas la diferencia entre las necesidades de estructura pública realmente necesaria y la existente sea menor.

Dado el progreso de las cosas – la tasa de cambio externa- creo que esa diferencia pronto se antojará visible , dolorosa e insostenible para el ciudadano. Y sólo a él se le debe de tener en cuenta.

 

 

 

 

 

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