Directivos y vacas

@PCerveraRuiz

Cuando alguien te dice que las empresas son como las vacas lecheras y los directivos como ganaderos podrías echarte a temblar. Cuando el que te lo dice , es un propietario de un imperio empresarial muy conocido (facturación > 1.100 M€), te predispones a escuchar.

Hay, según la teoría, tres tipos de directivos:

Directivos ávidos y salvajes que explotan a la vaca, ordeñándola de forma continua. Devastan la empresa porque sólo están en ella para extraer producto, destinado a ellos.  El expolio de la empresa se puede producir por saqueo directo, aventuras megalomaníacas (destacan las alianzas y fusiones en las que el directivo sale reforzado), o por someter a los recursos de la misma a un ritmo que no es sostenible en el largo plazo. La vaca muere, o enferma. En este último caso la abandonan o venden al matadero.

Directivos inútiles. Incapaces de ordeñar o de incrementar la productividad de la empresa. La vaca enferma por  no ser ordeñada conforme indica su especie , edad y situación. La vaca apenas da un pequeño porcentaje de lo que sería capaz. Se acostumbra a ello y puede quedar inutilizada para siempre, aunque vengan mejores tiempos. Una verdadera pérdida.

Buenos directivos que someten a la vaca a una rutina adecuada, que la incrementan con cierto entrenamiento y pautas correctas. Consiguen la mejor leche, alimentan muy bien a la vaca, la cuidan , conocedores de sus posibilidades y del valor que atesora su naturaleza.

“Personalmente”, decía el propietario, “sólo he tenido un director general  de esta última especie, el actual. Eliminé pronto al primer tipo y desgraciadamente encontré mucho incapaz por el camino. Parecían más funcionarios o jefes de planta que directivos.”

Me atrevo a decir que coincido con él en encontrar un gran número de directivos del segundo tipo. No diría inútiles (él sí puede, que es propietario y puede juzgar como quiera a sus empleados) pero si capaces de desperdiciar talento, deseo, saber y capacidad de producir (leche o lo que sea). Lo que aún no he acabado de diagnosticar es el porqué.

La buena noticia es que se puede conseguir cambiar un tipo dos a tres.

 

 

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