Empresa y sociedad con Alzheimer | Pedro Cervera

Empresa y sociedad con Alzheimer

@PCerveraRuiz

 

Asistimos al deterioro de la persona con Alzheimer con la sangre fría del que ve un deterioro mental coherente con la edad. Por supuesto esto sucede si mantenemos la distancia adecuada con el afectado. No somos capaces de digerirlo con alguien cercano (cómo hacerlo) sobre todo por la sorpresa  de la dicotomía entre lo físico (su rostro) y lo mental. Al cabo del tiempo la imagen de su pasado -gustos, personalidad- va quedando difuminada.

Algo similar sucede en la recta final de la carrera profesional en la empresa. Los tramos finales, salvo excepciones, son tortuosos, tristes, apagados y la salida de escena del directivo (intermedio sobre todo) se produce con apenas unos aplausos ligeros, como en una corrida de toros decepcionante.

Uno de los retos de la sociedad es alargar la esperanza de vida del individuo con calidad de vida. El reto de la empresa es casi el mismo: alargar el nivel de actividad y su eficacia hasta el fin de los días laborales. Al 100% o al 110%.

Las empresas excelentes planifican la transición y el legado cuando lo hay. La empresas que no lo son olvidan. La empresa excelente mantiene vivo el nivel óptimo de actividad y en caso de deterioro (por ejemplo, por reducción de fondos a invertir en modernización o en I*D+i) se esfuerza por mantener, al menos, el recuerdo de ese nivel.

Al igual que con el paciente, una empresa , una organización deben realizar ejercicios mentales que retrasen el envejecimiento neuronal o su deterioro. La ventaja en la empresa o en la organización, la gran noticia, es que es un proceso reversible. La mala es que se notan menos los síntomas iniciales y que los detectores internos pueden verse afectados por el ambiente general. Ese ambiente puede cegarse poco a poco por un nivel progresivo de lentitud neuronal. Sucede en ocasiones lo que describe el experimento de la rana y el agua hirviendo (suave deterioro)  o el de los monos y la jaula (aceptación de paradigma).

Contra ello no bastan juegos de mesa o terapias de recuerdo, que son muy efectivas con nuestros pobres ancianos. En la empresa es necesaria una terapia inicial de choque que vuelva a situar el listón de la excelencia (o de la juventud mental) en lugar visible, para realcanzarlo.

Ejercicio diario y meta exigente en el medio plazo. Es una receta sencilla….bueno, lo parece.

El análisis de la sociedad con Alzheimer me queda grande, en particular para este post. Éste será un concepto a revisitar pronto porque será patente que la amnesia y la irracionalidad son adictivas.

 

 

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