La quimera del porno para mujeres o los impuestos leves

@PCerveraRuiz

Decía hace poco un empresario americano que en este país sería imposible impulsar la iniciativa privada con unos impuestos tan altos. Impresionado por un 45% para lo que él veía como un sueldo medio alto (200.000 euros), analizaba cómo supone un desincentivo para ganar más tan extraordinaria “captura” de recursos por el sistema y para el sistema.

A continuación reflexionábamos sobre el extraordinario nivel de servicios que un español recibe. Aunque él reconocía que era así, mi teoría hacía aguas en un sentido relevante para él: los que recibían los servicios no eran , en el mismo número y cuantía, los que pagaban impuestos. Y eso era cierto. La solidaridad del sistema era admisible, por supuesto, pero… “¿hasta qué extremo?”.

Para él ese intercambio podría graduarse de modo que las unidades con superávit y las unidades con déficit encontrasen un cierto terreno común en el que los segundos resultaban parcialmente beneficiados pero no hasta el punto de ser injustos con los primeros.

Ello nos lleva a pensar si el que es el” tema del día” , por una hábil campaña mediática (ver www.elmundo.es) , es posible: ¿cabe desarrollar un porno atractivo para ser visto y gustado por mujeres? (rodado sí, pero eso no es demasiado mérito, salvo el toque artístico que puedan darle además de postulados anti violencia, práctica extremas etc que por otro lado creo que son minoritarias). Muchos creen que no es posible por ser contradictorio. A una mujer no le interesa el porno y si le interesase no respondería exactamente a la definición de “porno”.

Así, sería una quimera. Como lo son tantas cosas: una bella sirena, una improvisación bien resuelta, alto nivel de diseño/calidad a precio razonable, o un… impuesto leve sufragando un nivel de servicio adecuado.

La quimera , desde mi punto de vista, se genera por la subjetividad de la definición de los términos:¿ podríamos renunciar a cierto nivel de servicios con una reducción de impuestos?. La rebaja del primero y del segundo sería subjetiva y, lo que es peor, debería ser consensuada entre dos partes contrapuestas.

¿Como gestionar ese diálogo social? se antoja una verdadera quimera en la que sería imposible gestionar que el coste rebajado de un no servicio ( de su ausencia) supusiese un beneficio de ahorro fiscal para alguien que no necesita ese servicio.

Sin embargo, si la tendencia sigue a este nivel servicio/coste/impuesto el desenlace final podría llegar invariablemente a una contestación similar a la de nuestro ejemplo americano. Desincentivar a un aportante neto de recursos es mala idea. El nivel de servicios actual es bueno, diría extraordinario. La presión fiscal es muy alta, también, aunque recientemente rebajada (ligeramente).

Así, la relación entre servicios e impuestos sigue en un terreno de tan difícil medida como el que recogemos en el título, para el que no he encontrado referencias claras.

Una tercera via sería ajustar los costes de esos servicios y me parece la más inteligente, sobre todo en el largo plazo.

 

 

 

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