Un país lleno de outlets y tenderetes

@PCerveraRuiz

Recuerdo ser cliente -como departamento de riesgo de crédito de una entidad financiera -de una consultora que proporcionaba información sectorial. Ese análisis lo volcaba y condensaba en rating sectoriales que pretendían diagnosticar y prever la evolución de sectores diversos, con importante grado de detalle.

De los más de 300 tipos de fabricantes y comercializadores relevantes jamás llegaron a identificar la más mínima tendencia evolutiva, salvo la positivia, hasta que cambió completamente y se enfocaron a diagnóstico negativo. No se anticiparon ni un minuto al diagnóstico que cualquiera en la calle avanzaba aquellos años. Un desastre como empresa. Los compraron y sigue activa la marca y el servicio. Increíble.

De ellos recuerdo una obsesión: la venta ambulante. Los consideraban -en los años de vino y rosas- un sector en declive. A nosotros nos daba la risa porque no era lo que considerábamos un “sector”.

Han pasado los años y la venta ambulante, la informal, los tenderetes de diversos productos han crecido y se han estabilizado. En las grandes ciudades los días de “mercado” atraen decenas de miles de personas y los ayuntamientos recaudan importantes ingresos por las licencia crecientes. Añadiríamos a ello el fenómeno de la ilegalidad consentida en calles principales pero ese es otro problema.

El público compra en los mercadillos porque el precio se le adapta mejor. La calidad suele ser ínfima pero eso ya da igual. En los núcleos rurales el fenómeno se dispara. En todos ellos hay días prefijados de mercado.

En el extremo opuesto, los outlet, otrora llenos de restos de serie de grandes marcas (con y sin tara) atraen a un público aspiracional que se niega a tener “mala pinta” y se niega a renunciar a gadgets e iconos del pasado. Es enternecedor ver a alguien agarrándose en su ego a un sólo complemento de marca o firma, que probablemente sea , bien falso, bien de stock de outlet.

En medio tenemos un gran número de tiendas de bajo nivel que han sobrevivido porque han aumentado sus márgenes y su público:el fenómeno más claro es la zapatería antes vista como despreciable low cost que hoy vende más que nunca, subiendo algo más los precios.

Este tipo de tiendas , si son bien gestionadas e invierten, utilizan el entorno actual para encaramarse a una curva de consumo que , incluyendo determinados segmentos sociales antes superiores , le dotan de gran rentabilidad.

La conclusión es que el empobrecimiento paulatino – y su tralado al consumo- hace que los “nuevos probres” o aquellos que se ven abocados a descender un escalón  son , literalmente, un maná para el comercio que antes no los tenía ni esperaba.

 

 

 

 

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